martes, 23 de mayo de 2017

El niño


Recuerdo, me veo,
soñar que blando la Espada del augurio,
y con ella,
veo más allá de lo evidente,
igual que León-O.

Después despierto,
y no quiero abrir los ojos,
para no aceptar que,
a lo sumo,
la espada será de plástico,
el ojo de Thundera una calco,
y que ya no puedo regresar al sueño.

A veces despierto y siento lo mismo,
pero hoy creo en los poderes,
que,
por el momento,
uso cuando sueño.